Así de fácil… así de difícil…

Me dijeron: “Si hacés cosas de bulímica, sos bulímica. Si dejás de hacer cosas de bulímica, dejás de ser bulímica”.

Al principio dolió. Pero después me di cuenta: qué gran verdad… y tan simple y evidente, como muchas de las verdades que se nos escapan si miramos sin ver.

Extracto de un intento de diario…

Estos pensamientos los encontré hoy 10/08/2011 | Son parte de una terapia que empecé por mi cuenta: escribir sobre las cosas que no me podía acordar.

Son de hace varios años. O meses. Ya no sé, porque cambié tanto… Cuando lo leo, las palabras me suenan ajenas. Como si las hubiera escrito otra persona. Incluso las cosas que cuento con tanto detalle… me suenan totalmente ajenas.

Pero  cambié para bien. Me pasaron tantas cosas en los últimos meses… creo que todo lo que fue haciendo anteriormente tuvo una gran influencia. Incluso este blog. Si bien no publiqué muchos artículos, tengo varias cosas en borrador… así que la terapia seguía, aunque no la hiciera pública.

Releer este “diario” me emocionó muchísimo. Más que nada porque hablo de Julieta de una manera muy personal… y siempre hablo de ella desde un lugar mucho más distanciado. Ahora Julieta tendría 10 años. Wow… ¡ 10 años !

Noté que empiezo la entrada al diario hablando como testigo. Esa es una técnica típica mía, bueno, de mi subconsciente ¿quizás?… Me alejo, me alejo, me alejo. Analizo, analizo, racionalizo. Nunca interiorizo. Nunca dejo que las espinas se claven… Pero esta vez, en este escrito, di un vuelco: escupí todo. Puedo incluso sentir esa soltura con la que escribí después de esa intro-distanciada de todo. Quizás lo escribí concentrándome en que nadie lo iba a leer, ni yo misma (lo tenía escondidito), así es que podía ser por una vez honesta con mis sentimientos y decir lo que quisiera decir.

Y más que nada hacia el final, ahí donde empieza “… ¿Cómo hago para perdonarme? ¿Cómo hago para vivir?…” hay una urgencia tremenda… se puede sentir que lo escribí rápido, con desesperación casi. Las frases son cortas. Tajantes.

Y me grito a mí misma. Y discuto conmigo. Pero no me consuelo. No me hago mimos… eso lo aprendí después. Pero esto lo dejo para otra entrada.

Y termina tan así… sin terminar. Con una pregunta: “¿Qué quiero hacer?”… quizás en aquél momento no tenía una respuesta. Ahora creo que sí: quiero vivir. Pero no sobrevivir. Quiero VIVIR.

No sé… leer esto que escribí y que no tenía ni idea de que había escrito me tocó mucho. Ahora estoy en otro estado del que estaba cuando escribí esto… pero igual me tocó mucho. Ya voy a escribir otra vez sobre cómo me siento ahora, en qué anda mi mente, mi cuerpo, mi bulimia, mi anorexia, mi obsesión, mi compulsión. Y mi felicidad también.

Ahí va… intento de diario:

Pronto esos años se convertirían en los más difíciles de toda su vida.
La incertidumbre, el miedo y la ansiedad eran las características de un estado permanente. Su mente estaba nublada pero ella no se daba cuenta. Todo pensamiento era filtrado por una red de protección que la anestesiaba 24hs al día.
Ella no quería vivir en la ignorancia, eso se veía claramente en su actitud frente a todas las cosas de su vida. Ella no quería no-saber, no quería no tener el control sobre algo. Pero esa malla protectora que filtraba sus pensamientos era un no-control, un no-saber, una ignorancia perpetua de todo lo que pasaba en su interior.
Todo empezó en el año 2001, cuando un embarazo no esperado le dio vuelta la vida. Tenía solo 17 años cuando un bebé empezó a crecer adentro suyo.
¿Qué sabía ella de la negación como herramienta de protección? Nada. ¿Qué sabía ella sobre el poder de la mente sobre el cuerpo? Nada. Hasta ese momento.
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17 de noviembre del año 2000. Manu Chao tocando en vivo en Obras. El mejor recital de mi vida. 3 horas de música y baile y gente cantando toda junta. Siempre me encantó la sensación de estar en un grupo haciendo todos lo mismo al mismo tiempo… en ese concierto saltamos y cantamos todos al mismo tiempo. No hay energía que se le iguale.
Nunca voy a saber cuándo fue que la beba se empezó a gestar en mí, pero esa fecha siempre la tuve como referencia. No sé. Quizás el cuerpo se acuerda de algo de lo que yo no me acuerdo.
Meses después de ese recital me fui a la costa con mi amiga. Tomando sol en bikini en la playa y fumando de todo. Me encontré con alguien muy especial de mi pasado y me di cuenta que algunas cosas nunca cambian y que las viejas mañas siguen a los viejos perros.
Vivíamos en la calle, en las puertas de un teatro de donde después nos echaron. O en la playa, en donde se nos inundó la carpa. Compartíamos lugar con un cubano que se llevó después algo de ropa mía, porque vivía también en la calle y no tenía qué ponerse. Aprendí algo de yoga con él; me mostró cómo no sentir dolor corporal, respirando profundo y concentrándome en la respiración. También escuché por primera vez la canción Sonhos, de Caetano Veloso – y que se quedó como una de mis favoritas. La escuché sentada al lado de quien me había presentado la música de Caetano Veloso muchos años antes y recuerdo que no podía creer tanta casualidad.
¡Y los artesanos…! cuando viví con ellos ese mes sentí que lo quería hacer toda la vida: vivir en la calle, haciendo artesanías y viviendo el día a día con gente nueva, siguiendo el verano por toda latinoamérica. Ese deseo me invadió toda… quería hacerlo realidad con todas mis fuerzas.
Pero un mes después, al menos de acuerdo a mi memoria temporal (que es terrible), estaba acostada en mi cama con una bagirra de 7 meses de embarazo… y con un quilombo tal en la cabeza que ni me acuerdo qué pasó, pero que espero empezar a recordar con esta nueva terapia, la de escribir paso a paso lo que viví.
No sé la fecha exacta, pero un día tocaban unos amigos en la estación Ricchieri.. estaban todos. Yo había ido en bici desde casa. Una nena o un nene… no me acuerdo, solo sé que era el hijo o la hija de alguien conocido, me tocó la panza de no-embarazada y me dijo que estaba embarazada. Fue un balde de agua fría que me despertó a mi embarazo. Agarré la bici, dije chau a todos y me fui a la mierda. Ni me acuerdo del viaje de vuelta a casa, ni de qué hice esa noche. Seguramente actuar como si nada. No me acuerdo DE NADA. Es un espacio blanco blanco, todo está borrado. Solo sé que a la mañana siguiente me tomé un colectivo y me fui a Moreno, a visitar a una señora en quien confiaba mucho y le dije que estaba embarazada. Fue como que algo se soltó adentro de mí y la panza creció. Y la beba se estiró y finalmente tuvo espacio… porque de no estar embarazada pasé a tener una panza de 7 meses, para colmo más grande de lo normal porque tenía mucha agua.
No puedo imaginar pero sí puedo entender el shock de Claudio, cuando me había despedido la noche anterior no tenía nada. Cuando lo fui a ver después con la noticia de que iba a ser padre en un mes… se le debe haber dado vuelta todo. A mí también, pero yo llevaba al bebé, así que no podía escparame a ningún lado. Si hubiera podido, conociéndome, lo hubiera hecho.
Bueno, en realidad sí huí, ya que no pensé en todo esto durante los últimos 10 años y me escapé a la paz de la negación, que tiene la fuerza de destruir el mundo.
Negación ¡qué fuerza poderosa!. La negación le negó espacio a Julieta durante 7 meses. Mi cuerpo que respondía a la negación de mi mente no se dejó embarazar. Mi mente negaba para protegerme del dolor, de la angustia, de la decepción. Pero todo lo que la mente quiere negar, EXISTE. Y todo lo que existe y no podemos curar, VUELVE. Las cosas, por más lejos que las pongamos, siguen existiendo.
Ahora viene una mezcla de recuerdos… todos enquilombados… unos sobre otros, sin tiempo ni sentido. Algunos seguramente pasaron antes de mi viaje a la costa. Otros después. Pero de ninguna estoy totalemente segura de si fue un sueño o realmente pasó.
¿Estaba estudiando caricatura? ¿Es verdad que estaba sentada con mi barriga descomunal frente a un grupo de caricaturistas? ¿Qué decía yo sobre mi embarazo? ¿Me preguntaba la gente “de cuánto estás”, “es nena o nene”? Yo no me acuerdo. ¿Qué decía mi familia? ¿Qué decían mis amigos? No me acuerdo de nada.
Alguna que otra foto me da datos precisos: toqué con Eva Spin en un recital en una escuela, con Julieta adentro.
Me acuerdo haber recibido una rosa un día de la madre… pero eso tiene que haber sido después de que Julieta nació y murió, no antes.
¿Estaba embarazada cuando me puse a llorar por haber comido palitos con sabor a jamón en la casa de Peke? ¿O eso era antes?

Ay, lo que daría por verme en fotos ahora.

Un recuerdo corto: acostada en la cama de Claudio diciéndole que me toque la panza que Julieta se movía. Claudio no quería saber nada… y Julieta hacía olas en mi piel. Escuchaba la voz de Claudio, de eso estoy segura.
Había una chica enamorada de mí. ¿Fue antes o después?
¿Qué pasó con Claudio después de que terminó todo? ¿Seguimos juntos? ¿Cómo terminamos?
¿Fue siglos después que me fui a Cosquín con mi hermana?

Yo tenía sueños y planes. Y me acuerdo que estando embarazada se me daba vuelta todo en la cabeza… ¿qué hago ahora? De repente todos los sueños enterrados salieron a la superficie… claro… ahora que era seguro que NO PODÍAN realizarse, se querían mostrar todos. Y no me acuerdo de ninguno. Pero me acuerdo de esa sensación de : ¡ay, no…! ¡mis sueños!
¿Por qué estoy escribiendo todo? Porque 10 años después me estoy dando cuenta de cuánto llevo enterrado dentro, bajo la negación más visible de mi vida. Durante todo este tiempo no tuve duelo. No hubo despedida, ni dolor conciente, ni tiempo de llorar.
Julieta nació y murió el 15 de mayo del 2001 (y me sorprende recordar la fecha, cuando hasta hace un año no recordaba  su nombre), y el 6.6.2001 yo ya estaba trabajando tiempo completo en una escuela, en la que trabajaba oficialmente solo 5 horas al día, pero me quedaba muy seguido hasta la noche. O en casa de mi prima. O hacía cosas, no me acuerdo qué. Pero no pensaba.
No pensaba en eso para nada. Pero no me acuerdo de nada tampoco. Sé que estaba en una especie de nube… no vivía mi vida. La vida me vivía a mí… me sacaba todas las fuerzas.
No, basta. Era mi camino. El camino al que me dejé llevar. Mi decisión.
Cuando mi viejo consiguió ese trabajo para mí, era mi decisión aceptarlo y lo acepté.
Ahora que lo pienso, ese dejar que otros tomen decisiones que me afectan a mí o ese aceptar el camino que otros ofrecen sin ofrecer resistencia… ya sé lo que es, me parece. Claro, el estar embarazada era una decepción para mí y, desde mi punto de vista, para los demás.
¿Qué representaba mi embarazo? : que no había tenido control. Que se me había ido algo de las manos. Que me habían dejado con la responsabilidad de mi vida y yo la había cagado. Que no era capaz de hacerme cargo de nada.
Y claro.. el estar embarazada 7 meses y no mostrar panza, la negación, ¿qué representaba eso? Representaba mi no hacerse cargo otra vez. Era una confirmación de que yo no estaba preparada para hacerme cargo de nada.
Y ¿qué es hacerse cargo? ¿me hice cargo de algo alguna vez? ¿no fue mi vida un sin fin de decisiones aceptadas para no decepcionar al otro nada más? ¿no es que hoy mismo estoy en este lugar (síquico) porque no me pude hacer cargo de mi dolor, mi decepción y no pude perdonarme?
¿Qué es perdonarse? Es aceptar que los errores son parte de lo que vivimos. Que si no hubiera estado embarazada quizás nunca hubiera sentido algo tan intenso y hoy no tendría la posibilidad de trabajar mi negación. Porque quizás hubiera negado cosas menos fuertes y no hubiera despertado de mi sueño negador.
¿Cómo hago para perdonarme? ¿Cómo hago para vivir? *– siento que estoy flotando a veces. Que vivo sin vivir.
Hago cosas intensas, pero nada me llega.
No siento nada. No hay sensaciones. Quiero volver a sentir… dolor o amor, qué más da. Sentir!
Cómo se hace? Cómo lo hagoooo?
Escribiendo esto pienso en comida. Pensar en comida y seguir ese pensamiento han sido mi actitud frente al posible “despertar” durante los últimos 10 años.
Me doy cuenta de que no tengo hambre, pero me obligo a pensar que estaría bueno comer algo. Y hasta ayer me dejaba llevar. Pero ahora decidí hacer algo… decidí escribir para obligar a mi mente a mi cerebro a ver la información. A leer y escribir lo que me pasó. A entender que comer no soluciona nada. Que comer empeora las cosas porque se transforma en un hábito inútil que destruye todo… o al menos la posibilidad de crecer.
Comer me cambió a una persona inservible diría… que no tiene energía, gorda, que evita a la gente. Sí… evito a la gente, evito la intimidad.
Y apagó en mí esa pasión que me caracetrizaba. No hay más fuego.
Necesito un plan. Un plan para revivir.
Seguro necesito metas. Sueños. Volver a sentir que vivo para algo.
Tengo muchas ideas, muchos sueños. ¿Cuál es el más viable? O no… ¿cuál es el que más quiero hacer? Y¿qué me para? ¿qué no me deja hacerlo?
A ver…
Me gustaría…

– Cantar, tocar la guitarra. Necesito liberar mi voz, que está atrapada, como todo lo demás que tengo adentro. Si se queda ahí, se pudre.
Hay mil cosas más… pero no puedo pensar en nada ahora.,,
otra vez estoy bloqueada. no sé qué es… qué me pasa
Qué quiero hacer_?

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Fin de entrada

Eso es todo lo que escribí ese día. Sé que lo hice “de una sentada”… de una vez. Fue un impulso, los impulsos a veces son buenos.

Hasta pronto, gente hermosa.

Sobre el compromiso…

… el activismo antiespecista (1) y la bulimia. Y un montón de cosas más: ego, baja autoestima y demás barreras.

Gracias a un debate interesantísimo (enlace a facebook) que abrió Eneko Pérez (enlace a facebook) tuve la oportunidad de aprender algo sobre el Compromiso.

Una de las cosas que aprendí es que ser comprometido no es una cualidad. Es decir… no es que existan personas con o sin capacidad de comprometerse. Todas y todos estamos comprometidos con algo en nuestras vidas… ya sea terminar los estudios, dedicarse a las relaciones con otros humanos (familia, amigos, etc), hacer dinero, vivir sano o luchar, trabajar por algo en lo que creemos (1, 2, 3, etc). El compromiso ideológico y el práctico, como bien lo explicaba Amanda Romero (enlace a facebook) en ese mismo debate, no son la misma cosa.

Ahora bien, según lo entiendo hoy, alguien puede comprometerse a terminar sus estudios porque forma parte de otro compromiso mayor, como por ejemplo, hacerse millonario.

– María considera que para ayudar a su familia a “vivir bien” tiene que darle un sostén económico.  Para darle ese sostén, quiere estudiar jardinería y luego dedicarse a ello. Tendrá que activamente comprometerse a terminar sus estudios, dejando en segundo plano otras cosas que, si bien pueden ser también importantes, no lo son tanto como su compromiso principal de asegurar que su familia “viva bien” de acuerdo con lo que ella considera que es “vivir bien”. María organiza todo en torno a su mayor prioridad: terminar sus estudios lo más pronto posible. El resto de sus actividades las realiza en su tiempo libre (= cuando no está trabajando en pos de terminar sus estudios). Esto no significa que para María no sea importante irse de vacaciones a Francia, que sí que le gustaría; pero irse de vacaciones a Francia en este momento interfiere con su mayor prioridad: terminar sus estudios cuanto antes. Y terminar sus estudios de jardinería le impide trabajar a tiempo completo, por lo tanto no puede darle a su familia el nivel económico que le daría si no estuviera estudiando y estuviera trabajando tiempo completo. Aún así, ella piensa que si logra terminar sus estudios el nivel económico que puede ofrecer sería aún mayor que ese que puede ofrecer ahora si en vez de estudiar, trabajara.

Dice Eneko en el debate:
“Un activista es una persona que construye su vida en base a la prioridad activista. Un colaborador construye su vida en base a otras necesidades personales y colabora en el tiempo “que le sobra”. Es ASÍ DE SENCILLO Y ASÍ DE CLARO.

La vida de un activista, resumiendo porque me tiraría horas hablándote de esto, consiste dedicarse a una causa y ponerla como prioridad en su vida. Un activista, como ya te he dicho antes construye su vida en base a esto. Si comprar una casa le va a mantener 20 años inutilizado no lo hace, si tener hijos le va a mantener 18 años inutilizado no los tiene, si su pareja le exige dedicación plena acaba con la relación, si sus amigxs le exigen lo mismo IDEM, si un trabajo le impide dedicarse de forma media al activismo busca otro, si tiene que vivir con mucha gente o en un cuchitril para poder subsistir y dedicarse a esto lo hace, si tiene que tirarse 30 dias seguidos metiendose en granjas, malcomiendo y maldurmiendo lo hace, etc …”

Compromiso práctico en el activismo, en este caso, por la erradicación del especismo. El compromiso ideológico puede existir sin estar necesariamente comprometido al activismo. El compromiso práctico al activismo (es decir, darle al activismo una prioridad superior que a cualquier otra cosa; al igual que María con sus estudios) convierte a alguien con compromiso ideológico en activista.

Y no es que sea importante el llamar a las cosas por su nombre solamente para ser fieles al significado… pero me pareció bueno abrir un debate que ayuda a entender que:

a) Ser colaborador no es ser activista

b) Compromiso práctico con la causa (activismo) es lo que más urgentemente se necesita para lograr un cambio.

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Un poco de información…

A raíz de algunos mensajes que recibí, preguntando cosas sobre bulimia en general, decidí hacer esta entrada. Es información oficial… Cada persona es diferente y vive la enfermedad de forma diferente… Pero creo que esto es un pantallazo general que puede ayudar a encontrarse a uno mismo. Es cortito… pero creo que es bastante certero.

PERFIL:

EL PACIENTE BULÍMICO:

• Episodios recurrentes de voracidad.
• Conciencia de que el patrón alimentario es anormal.
• Sentimiento de no poder con la ingesta.
• Oscilaciones significativas de peso.
• Deterioro de piezas dentarias en vomitadores.
• Alternancia con ciclos restrictivos.
• Conductas compensatorias como escupir, abuso de laxantes, abuso de líquidos para compensar el hambre o provocar el vómito.
• Ayuno.
• Hiper actividad.
• Cortado de los alimentos en trozos grandes, ingesta rápidamente.
• Apenas mastican o tragan sin masticar.
• Preferencia por grandes porciones.
• Abulia.
• Engrosamiento glandular (parótida) en vomitadores.
• Carácter irritable.
• Sentimiento de culpa.
• Comidas a escondidas.
• Robo para comprar comidas.
• Obsesión por la silueta y el peso.
• Oscilación entre la autoexigencia y el abandono.
• Oscilación entre la euforia y la depresión.
• Abandono frecuente de todo emprendimiento.

(fuente: http://www.argentina.gov.ar/argentina/portal/paginas.dhtml?pagina=149)

Sobre las ansias… o los antojos

Las ansias… qué maldita forma de perder el tiempo.

No hay nada que me moleste más que las ansias. En vez de hacer cosas más productivas, NO… el cerebro reproduce imágenes de comidas procesadas. O planea a 100 por hora qué comer, cómo comerlo, cuánto comer. Qué estupidez.

¡Qué perdida de tiempo! ¡Cómo me enfurece haber perdido tantas horas, tantos días, tanto tiempo por culpa de este cerebro obsesionado!

Pero ¿en qué me ayuda quejarme así? ¿me devuelve el tiempo que perdí? NO… mejor intentar ver cómo hacer que mi cerebro se enfoque en las cosas que realmente me hacen bien, no en esas que me “hacen bien” solo un momento y después me dejan sintiéndome culpable y sin energía para nada más que dormir dormir dormir. Y así, no voy a tener que quejarme más ni lamentar más tiempo perdido.

Hace poco más de un mes (ya ni me acuerdo, de hecho, puede ser más incluso) que no como nada cocido. Todo crudo. A excepción del papel de arroz que uso para hacer rollitos de primavera con vegetales… No puedo ni empezar a describir cómo cambió mi vida. Nunca me había sentido como me siento ahora.

Sí, sigo teniendo momentos de ansiedad… sí, sigo sintiendo el monstruo compulsivo que se revuelve adentro mío… pero eliminé tantas otras cosas que molestaban: sentirme pesada, anestesiada, caer dormida de cansancio por haber tenido uno de esos malditos ataques… Mi mente piensa con claridad. Mi cuerpo se siente ligero. Me siento feliz la mayor parte del tiempo.

Pude eliminar, o casi, la adicción física a las toxinas de la comida cocida.  Ahora me queda la adicción sicológica.

Ahí el trabajo es más difícil, pero encontré varias técnicas en las decenas de libros que leí sobre el tema:

– Cada vez que se tiene un “antojo” por una comida en particular, intentar recordar en qué momentos se consumió esa  comida en el pasado. Por ejemplo, si son bollos:  en Argentina se desayuna con bollos. Dependiendo de cada familia, el desayuno puede ser un momento relacionado con: comenzar el día, el único momento en que se puede encontrar la familia completa. Si son, no sé, espaguetis: se puede relacionar con el almuerzo, encuentros con amigos, diversión, relax. Hay que encontrar con qué lo relacionamos emocionalmente, para luego tirar abajo esa ilusión de que SOLO con esa comida vamos a poder vivir esos momentos en familia o con amigos o relax, etc.

Darnos cuenta de que todos son hábitos. Y todos los hábitos se pueden romper. Es decir, si una noche antes de dormir queremos comernos todas las sobras de la heladera, saber que si no lo hacemos es un golpe más que le damos al “monstruo compulsivo”, y muy pronto ya nos vamos a sentir a la noche tan libres de compulsión como en cualquier momento del día.}

– Formar hábitos paso por paso: este a mí no me funcionó, pero creo que tiene mucho potencial. Se trata de adquirir de a poco hábitos que nos hagan sentir mejor. Por ejemplo, se puede mantener todo lo demás igual, pero cambiar cosas alrededor del desayuno: cambiar de lugar en donde se desayuna, cambiar de cosas que se desayunan, agregar una taza de té. Y hacerlo un hábito. Al principio será forzado, la costumbre nos va a hacer olvidar algunas cosas, pero hay que forzarlo. Luego, ya será algo natural y automáticamente haremos eso que antes nos parecía raro. Esta técnica tiene al menos algo positivo: nos prueba que TODO hábito puede modificarse. A mí hacerlo paso por paso no me sirve, pero a muchas personas sí.

Hacer una lista de las cosas nos daría esa comida con la que estamos antojados. Muchos ejemplos: tranquilidad, satisfacción, saciedad, felicidad, diversión. Generalmente, podremos ver en esa lista que todas esas cosas las podemos obtener de otros medios que nos nos harían sentir culpables después. Por ejemplo, si yo siento que un plato de espaguetis me va a dar, no sé, diversión… puedo mirar una película. O salir con amigos. O leer. O lo que sea. Si es saciedad, una manzana también lo haría. O dos. O tres.

– Vencer primero la adicción física para luego tener el camino libre para vencer la psicológica. Bueno, esta es para mí la más efectiva. Pero en mi vida. Esta técnica me ayudó muchísimo. Ya escribí el primer paso para poder realizar esta técnica, pronto escribo el segundo.

Tomar cada mañana un litro de licuado de hojas verde oscuras (acelga, espinaca, rúcola, etc) con un tipo de fruta/verdura favorito. Se puede mantener la dieta que hasta el momento se llevaba, no hay que cambiar más nada. La mayoría de la gente que hizo esta técnica afirmó que ya el segundo día dejó de tener antojos por dulces o carbohidratos. Yo no lo probé, porque no tengo licuadora; pero me entusiasma mucho la idea. Voy a escribir más en otro post, pero para empezar una regla de oro para hacer este consejo:  todos los licuados que hacemos, nos tienen que hacer agua la boca, nos tienen que gustar mucho. Si hay que poner más fruta, a poner más fruta. Si hay que poner un segundo tipo de verdura/fruta, y bueno, a hacerlo. Lo importante es que haya mucho verde y que no haya aceite o sal u otro agregado aparte de la fruta, los vegetales y los verdes. Ya me dirán cómo les fue :)

Hacer una lista de las cosas positivas que obtendríamos de no seguir nuestros impulsos. Por ejemplo: no estar cansado, no sentirse llena, no deprimirse, sentirse fuerte por haber logrado vencer el impulso, etc.

Reemplazo de pensamientos. Esta técnica es buenísima. Ayuda un montón. Otros consejos de quien escribió sobre esta técnica (David Wolfe): cada mañana visualizar la persona que se quiere ser. Cada noche, visualizar la persona que se quiere ser. Como sea, la imaginación es el límite: en la playa, radiante, tocando en una banda. Lo que sea… visualizarnos en ese lugar en donde queremos estar, sintiéndonos como nos queremos sentir. Se van a asombrar de qué rápido las cosas cambian en la dirección correcta… y esos antojos que generalmente son obstáculos para hacernos llegar a esa visión que tenemos de nuestra felicidad, los vamos a empezar a rechazar con naturalidad en muy poco tiempo…


Victoria Boutenko y sus 12 pasos para terminar con la adicción a la comida procesada | PRIMER PASO

Leí el libro “12 Steps to Raw Foods” (12 pasos a la comida cruda, cómo terminar con tu adicción a la comida procesada). Nada me había ayudado tanto con la bulimia.
Sí, hay muchas cosas que Boutenko escribe que no me llegan, pero en este libro encontré muchísimas respuestas.

Primero quisiera explicar para aquellas o aquellos que no están familiarizados con el tema, que la mayoría de los grupos de apoyo en adicciones (Alcóholicos Anónimos, Fumadores Anónimos, Comedores Compulsivos Anónimos, etc), están basados en 12 pasos para salir de la adicción.

Estos doce pasos son bastante exitosos para la mayoría de los participantes de estos grupos. Yo fui a un grupo de CCA y en algo ayudó.

Boutenko, inspirada en estos 12 pasos, escribió su libro para salir de lo que ella llama “adicción a la comida procesada” (o cocida). Voy a escribir los pasos en diferentes posts. En este, vamos a ver el paso número uno.

Lo primero es lo primero… ¿Qué son las adicciones?

El otro día hicimos un grupo debate sobre este tema. A esta misma pregunta, la respuesta fue parecida: es algo que no queremos hacer, pero no podemos dejar de hacer.

Empecé a fumar tabaco cuando tenía 13 años. En mis últimos años de fumadora, fumaba 40 cigarrillos promedio al día. 40 !!! Uff… imagínense el tiempo que eso consumía. Cuando dejé de fumar en el año 2007 no dejé de fumar porque me molestaba lo “insalubre” del cigarrillo (nadie niega que no sea sano); tampoco me importaba cuánto gastaba (aunque claro, no tenía plata de sobra). En aquel momento no pensaba en que los cigarrillos son testeados en animales no-humanos, pero dudo que hubiera dejado de fumar como protesta a la industria tabacalera en general; hubiera cambiado de marca a una que no testeara. A mí lo que me molestaba era la esclavitud de la adicción.
El cigarrillo tocaba cada parte de mi vida. Desde que me levantaba hasta que me acostaba mis acciones estaban limitadas por el cigarrillo.

Siempre preocupada de si tenía suficiente tabaco. De si se podía o no fumar allí a donde iba. Cuando iba al cine no veía la hora de que termine la película para salir a fumar un pucho. Cuando estaba de visita en algún lado era la única boluda que tenía que salir al frío checo para obtener una dosis de nicotina.

No era que el cigarrillo era una compañía placentera de mis actividades. Mis actividades eran una intrusión a mis momentos de fumadora. O algo así.

Cuando me liberé de la adicción, uffff… ahí empezó mi viaje por la liberación personal. Me di cuenta de mi adicción a otras cosas.
Me di cuenta de mi personalidad de adicta… tenía adicción a las relaciones, a la comida, al cigarrillo, etc etc.

Cuando uno descubre la dinámica de las adicciones en un área específica (en mi caso, el cigarrillo), después eso ayuda a reconocerla en otras áreas de la vida.

La adicción a la comida procesada no es conocida y no está socialmente aceptada como existente. Cuando un adicto a la comida cocida manifiesta su adicción, recibe miradas incrédulas, risas, ataques, etc. Yo creo que esto es un sistema de defensa inconsciente: reconocemos ciertos síntomas de adicción en nuestra propia vida, pero nos haría de alguna manera daño verlos, entonces saltan las defensas.

Hay varios tipos de adicción a la comida procesada (procesada, porque la mayoría no tiene ansiedad por comerse una manzana, sino por comerse un chocolate). Aquí encontré en español algo que puede ayudar a comprender los tipos de adicción: http://www.conscienciaviva.com.ar/clases/cuatro-niveles.html

El nivel de adicción emocional se puede tener por cualquier tipo de comida. Es por eso que muchas personas que no consumen comida procesada siguen padeciendo de adicción, pero emocional.

Eso puede explicar porque muchas personas dicen tener dificultades para dejar ciertos productos procesados. Al rodearme de gente que rechaza el especismo (lo que en la práctica significa, entre otras cosas, que no consume productos que provengan de la explotación de animales no-humanos (los humanos somos también animales)) escucho a varias personas decir lo que les costó dejar de consumir productos lácteos. Hasta que no leí sobre la posible existencia de adicción a alimentos procesados, no se me había cruzado por la cabeza que algo así era posible. Pero ahora que lo pienso, ¡es clarísimo!. Y esta dificultad de erradicar la leche de otras especies de nuestra alimentación, incluso teniendo un motivo tan fuerte como es el rechazo a la opresión de esas madres a quienes se les explota por la leche; es una prueba clarísima.

El querer y no poder es una prueba clarísima.

Hay varios cuestionarios en el libro de Boutenko; y hay uno cortito que me pareció muy directo:

1) ¿Intentaste alguna vez dejar de comer algún tipo de alimento en especial? (pan, bollos, chocolate, carne, pochoclos/palomitas de maíz, helado, café, queso, yogures, azúcar, etc) SÍ / NO
2) ¿Intentaste dejarlo más de una vez? SÍ / NO
3) Sí respondiste “sí” a la pregunta anterior, ¿podrías intentar explicar por qué tuviste que hacer más de un intento?

Aclaro que, personalmente, no voy a por el “si no es sano, hay que rechazarlo”. Es decir, mi meta personal no es dejar de consumir productos procesados porque adoro la salud. No aplico el veganismo en la forma en que me alimento porque piense que sea algo sano, sino porque pienso que es lo único coherente hablando de justicia. Quizás es bueno repetir de vez en cuando que el veganismo no es una dieta ni sus motivos están relacionados con la salud de los animales humanos. El veganismo es una filosofía que se basa en el respeto a todos los animales sintientes, que no somos solo los humanos. Y se le llama así también a la práctica de dicha filosofía, en diferentes ámbitos: entretenimiento, vestimenta, alimentación, etc. En este blog se habla específicamente del ámbito alimenticio; y únicamente porque la bulimia puede influenciar nuestra actitud al respecto, pero NO porque la bulimia esté relacionada con el veganismo en algún sentido. Espero esto sea claro…

Uno de mis motivos para combatir la bulimia es el tiempo que consume en mi vida este problema. Quisiera poder usar ese tiempo en cosas más constructivas. Quiero ser dueña de mi tiempo, no quiero que algo externo me controle a tal extremo que me deje inactiva por días, semanas, meses; contra mi voluntad… como a veces me pasa con la bulimia.

No estoy tachando a quienes adoran la salud de nada. Me parece perfecto que haya personas que quieran vivir lo más sanamente posible. Yo tengo otras prioridades en este momento.

Todo o Nada: Cómo lograr prevenir, antes que curar, cuando hablamos de adicciones.

Hay dos tipos de comedores:
– Los normales (en busca de una palabra mejor)
– Los compulsivos

Los normales comen cuando tienen hambre. Dejan de comer cuando están saciados. No tienen pensamientos intrusivos sobre comida. No resuelven nada extra referente a la comida. Comen y punto. Si consumen sin hambre, por el placer que le da cierta comida, no les produce angustia, culpa, ni los deja pensando en cómo “limpiarse”.
Los compulsivos tienen una relación obsesiva con la comida. Comen, no cuando tienen hambre, sino cuando quieren tapar otras cosas: miedo, angustia, dolor, soledad, ansiedad, aburrimiento, etc. Cuando comen alguna comida “negativa”, se sienten culpables y no dejan de pensar en cómo “limpiarse”. Cuando no están comiendo, la comida forma parte de sus pensamientos. Sus planes giran en torno a la comida.

Esto es evidentemente diferente para cada persona. Algunos comedores compulsivos no están TODO el tiempo pensando en comida. Otro sí.

Podemos poner un ejemplo claro de adicción para hacer una comparación. El tabaquismo es todavía socialmente aceptado. El alcoholismo no. Entonces usemos ese ejemplo:

Yo no soy alcohólica. Por eso, puedo pasar una semana completa emborrachándome con amigos y luego la semana siguiente no pensar en alcohol, no desear alcohol. Es decir, no tengo una relación obsesiva con el alcohol. Puedo consumirlo sin que me haga ningún daño sicológico. No soy bebedora compulsiva.

Ahora los alcohólicos tienen otro problema. Si consumen medio vaso de vino, ya no pueden parar sin sentir privación. Cuando no están tomando alcohol, piensan en el alcohol. Tienen pensamientos intrusivos sobre el alcohol. El alcohol los llama. Para ellos es todo o nada: o toman alcohol siempre o no toman alcohol nunca. Un alcohólico recuperado incluso por años no puede disfrutar de un vaso de cerveza como yo; porque caen otra vez en el alcoholismo. Son bebedores compulsivos.

Entonces… está esa regla para quienes, lamentablemente, somos adictos a algo: no existe tal cosa como “un poquito nada más”, “solo por esta vez”. Es todo o nada.
Es o fumo del todo o no fumo nada. Conozco personas que fuman de vez en cuando, cuando están en fiestas… y no sufren. Una característica de estas personas es que nunca en su vida fueron fumadores.

Los que fuman de vez en cuando pero fueron fumadores alguna vez en el pasado, es porque se están controlando. Necesitan usar lo que llaman “la fuerza de voluntad”.

Cuando estuve en Madrid en diciembre del 2010 probé un cigarrillo no porque lo quisiera, pero para evitar posibles ataques de bulimia. A ése le siguió otro, otro, otro, otro… y ya estaba enganchada otra vez. Y tuve que hacer nuevamente ese curso realmente efectivísimo (http://www.comodejardefumar.com/), que había hecho en 2007. Y ahora nuevamente es como si nunca hubiera fumado en mi vida. No lo extraño. No lo necesito. No pienso en el cigarrillo. No invade mis pensamientos. Ni me acuerdo… Pero sé que no existe tal cosa como “una pitada” para mí.

Para el adicto no existe la “fuerza de voluntad”. La fuerza de voluntad es una ilusión. ¿Cómo alguien puede “aguantar” 1440 minutos al día algo que le llama con tanta fuerza? ¡Se volvería loca esa persona! Si un pensamiento nos ataca constantemente y tenemos que “con fuerza de voluntad” aguantarlo, ¡no sobreviviríamos! | La única forma de terminar con esos pensamientos intrusivos es eliminar la fuente de esos pensamientos de nuestras vidas. Si somos adictos al cigarrillo, la única forma de ser no fumadores felices es dejando de fumar 100%… sin tener el “de vez en cuando” que nos mantiene en un círculo de “fuerza de voluntad” que nos destruye de cansancio emocional.

¿Cómo reconocer en qué grupo estoy?

El cuestionario de Victoria Boutenko en su libro: “12 pasos a la comida cruda, cómo terminar con tu adicción a la comida procesada”, nos da una ayudita para que empecemos a notar señales de compulsión. La clave está en conocerse a uno mismo. Intentar derribar el obstáculo más grande: la negación.

Responder o no. En caso de que la respuesta sea “a veces”, “quizás”, “de vez en cuando”; responder .

Escribo en género masculino, pero el cuestionario es para todas y todos.

  1. Si no tenés hambre, pero alguien te ofrece tu plato favorito, ¿aceptás la oferta?
  2. Si sabés que no te hace bien comer antes de ir a acostarte, pero hay preparado tu plato favorito, ¿lo comés?
  3. ¿Comés más de lo normal cuando estás estresado?
  4. ¿Seguís comiendo hasta que tu estómago está completamente lleno?
  5. ¿Comés cuando estás aburrido?
  6. ¿Notás por la calle carteles de restaurantes, aún cuando no tenés hambre?
  7. Si te ofrecen ir a una cena gratis, ¿aceptás siempre la oferta?
  8. ¿Comés de más, a menudo, en los buffets libres?
  9. ¿Rompiste alguna vez una promesa a vos mismo de que no ibas a comer antes de ir a dormir?
  10. ¿Te gastarías los últimos 10 euros en tu comida favorita?
  11. ¿Te premiás con comida por cosas que salen bien?
  12. ¿Preferís comer de más cuando hay comida que podría expirar? (en vez de tirarla, etc)
  13. Si sabés que comer algo que te gusta te va a hacer sentir muy mal después, ¿lo comés de todo modos?

Si respondiste a 3 o más preguntas con un “sí”, puede que estés en el grupo de “comedores compulsivos”. Pero no te asustes, si notás algún síntoma de compulsión en vos mismo, no te juzgues ni te sientas mal o culpable. Se puede salir de esta y de todo tipo de adicción. Seguí investigando. Seguí mirándote. Seguí conociéndote.

Ya pasaste el primer paso:  admitir que no tenés control sobre la comida, que hay algo que te hizo perder control de tu vida.

Y ésa no es una prueba de debilidad que nos hace inferiores.

Admitir nuestras debilidades, es una de las cosas que más fortaleza requiere.

¡SEGUÍ ASÍ!

Pronto escribo sobre el paso número dos.

Reemplazo de pensamientos

Dicen que los pensamientos se hacen realidad. Como que influencian nuestro día a día, nos arman por dentro y por fuera. O nos desarman.
Me costó interiorizar esa información… Me costó creerlo. ¿Simples pensamientos, gobiernan mi vida?
Es que… cuando algo no se ve y no se toca, es más difícil de asimilar.
Cuesta entender que no hace falta fuerza física para obligarme a hacer algo que no quiero hacer. Basta con un pensamiento tan fuerte, que me convenza de hacer eso que no quiero hacer. Es casi increíble, ¿no?…
Por eso me gustó la película Inception: una simple idea tiene una fuerza tremenda. Puede cambiar tu vida radicalmente. Y cosas externas son las que generalmente implantan esas ideas en nuestras cabezas.
Desde que vi esa película entendí mejor lo que venía leyendo en libros de pensamiento positivo y diálogo efectivo durante años: un simple pensamiento puede ser la base de todo.

Mejor que ese pensamiento sea constructivo.

Si hay algo en lo que creo, ahora, es:
Podés ser quien quieras. Lo que quieras. Cuando quieras. Solo tenés que empezar a serlo.
Y es verdad… Es verdad, es verdad. Podés levantarte cada mañana y ser quien quieras ser. Porque… “no sos lo que sos, sos lo que podés llegar a ser”; sos tu potencial. Y si nos mantenemos enfocados en nuestro potencial, llegamos lejos. Si nuestros pensamientos se basan en cosas que queremos, en las que creemos, cosas que sabemos nos hacen bien… entonces lo que se construya de nuestro “ser” (verbo) va a ser eso que queremos, eso en lo que creemos y eso que nos hace bien.
No hay otra. Es una fórmula perfecta.

Lo veo con el activismo, por ejemplo… veo a las compañeras y compañeros de la organización Igualdad Animal — Todo lo que se proponen, sale. Porque así lo quieren. Trabajan con ese fin: que salga. Tuve la suerte de verlo desde adentro por un ratito… ¡cómo te llena de energía ver tanta energía!… y me dejó pensando en compromiso, confianza, proyectos. Y en lo importante del enfoque… de lo importante que es dónde concentramos nuestra energía. Y que creamos en nuestro propio proyecto.

¿Cómo se relaciona esto con la bulimia? Bueno… la adicción a la comida es algo incontrolable. Es igual de incontrolable que el alcoholismo, el tabaquismo, etc. Dejamos de ser quienes controlan la situación… nos controla la ansiedad. El miedo. El pánico, diría.
No es constante… todo empieza con un simple pensamiento que desencadena todo lo demás. Si nos agarra desprevenidos, como sucede la mayoría de las veces, es difícil pararlo…

Pero… cuando hay un proyecto claro, con una estrategia clara; es mucho más fácil… Cuando se quiere… se puede. Frase trillada, pero tan cierta.

Por ejemplo:
El plan a largo plazo de Érica es tomar control sobre su vida.
Utiliza la técnica de Reemplazo de Pensamientos…
Para eso tiene que concentrarse en las cosas que quiere hacer y deshacerse de esas que no quiere. Parece obvio, pero a veces no es tan simple.
Una de las cosas que Érica no quiere es tener ataques de bulimia por las noches. Sabe que todo empieza cuando llega a casa, cansada, sola y no tiene una tarea específica planeada. O después de una llamada telefónica que la pone mal. O después de ver algo que no le gustó. O de recordar algo que no le gustó. O de que algo le haya salido mal. O después de una discusión con su pareja. O con quién sea.
Como sabe que tiene que concentrarse en las cosas que quiere hacer (por ende, evitar las que no quiere); tiene que tener claro QUÉ cosas quiere hacer.
Cuando se sentó a ennumerarlas, se dio cuenta de que quiere, entre muchas otras cosas, terminar los 3 libros que la esperan en su mesita de luz. También, que quiere terminar de pintar ese cuadro que empezó hace meses. Quiere preparar la presentación del proyecto vegano que le da vueltas por la cabeza desde hace un tiempo. Quiere responder a los mails que están pendientes. Quiere empezar el http://www.100pushups.info/ … bueno, mil cosas. Pero al menos tiene algunas ya listadas.
Entonces, llega a casa del trabajo. Cansada. Agobiada. Apenas entra, se le llenan la cabeza de pensamientos sobre qué comer primero, qué comer después de terminar de comer eso que acaba de pensar. Cómo anestesiarse, para dejar de pensar. Para que el tiempo pase sin sentirlo.
Ahí entra el reemplazo de pensamientos. Al principio requiere un poco de voluntad (bien sabemos que escasea): Érica se concentra en lo que quiere. Con la poca energía que tiene ahora, ¿es mejor leer un libro, responder mails o dibujar?
Se decide por esto último, todo así sin pensarlo dos veces. Si es necesario gritarse mentalmente, se hará. Yo prefiero el método tranquilo… pero algunas personas se gritan un “Calláte ya, que eso no es lo que quiero hacer”.
Es como hablarle a otra persona, a veces es el mejor método. Hacer de cuenta que esa persona que desea ácomer hasta explotar no somos nosotros mismos, es alguien que vive adentro y que nos quiere tentar. Nos quiere obligar a que caigamos en eso. Hablarle a esa persona como si fuera un “otro”, una “otra”… ufff… cómo ayuda.
Entonces, este reemplazo de pensamientos sería algo así como hablar más fuerte que esa persona que nos quiere llevar donde realmente no queremos ir. Es tapar lo que dice con algo que realmente sí queremos escuchar, algo que realmente sí queremos hacer.
Cuando nos dice: sos terrible. Hablar más fuerte y decir: sos única. Sos único. Cuando nos dice: comé, comé, comé. Decirle: sé cómo me siento después, quiero hacer algo que me haga sentir bien desde el principio hasta el final e incluso más allá.

¿Queremos realmente hacer algo que nos hace sentir mal después de haberlo hecho? ¿Y que no nos deja nada de nada, ni a nosotros ni a nadie más? No lo creo. Entonces es ese otro viviendo adentro nuestro, que nos quiere convencer en esos momentos de flaqueza, que nos va a hacer bien hacernos mierda por un ratito.

Su tragedia

La posición en la que se encuentras los no-humanos oprimidos por el animal humano, pone en perspectiva todas mis vivencias.
Cuando pienso en sus vidas, tan únicas y tan anónimas. Tan masacradas. Vapuleadas. Violadas. Borradas así, sin más.

Todo lo que pueda pasar en mi vida se difumina y pierde importancia.

Pensamientos sobre la bulimia y lo que me hace sentir

No soy escritora. Y no soy científica. Este texto es un impulso. Y viene todo mezclado, porque así vienen mis impulsos.

“La ley suprema de la Obsesión es: Siembra y cosecharás.”

Hay todo un drama alrededor de la bulimia. Tenemos muchos prejuicios. Y muchas dudas.

¿Comen en público los bulímicos? ¿Cómo comen? ¿Qué comen? ¿Cuánto comen? ¿Está bien hablar de comida delante de bulímicos? ¿Por qué alguien padece bulimia?

Voy a escribir como si esto que pongo fueran hechos, pero son solo emociones, opiniones, visiones. Hay muchísimas teorías rondando la bulimia… esto es solo un rejunte de algunas con las que me siento más identificada.

Antes que nada, somos personas comunes y corrientes. De todas las áreas sociales. De diferentes edades. De diferentes géneros. Llevamos una vida normal, a excepción de nuestra relación con lo que comemos. Podemos pasar días sin ataques de bulimia (“atracones”). Podemos hacer otras cosas aparte de comer y vomitar, por así decirlo. Podemos tener mucha voluntad. Podemos ser fuertes en muchas otras áreas de nuestras vidas.

La bulimia no es nuestra identidad. No nos identifica como personas.

No somos todos o bien obesos (un prejuicio) o bien esqueléticos (otro prejuicio). Se pueden encontrar en el mundo bulímicos de todas las tallas y medidas.

Otro prejuicio sobre la bulimia: si no hay purgación (vómito), no es bulimia.

Yo sufro bulimia sin purgación. No porque no se me haya cruzado por la cabeza “limpiarme” de esa manera, pero porque la única vez que lo hice, se ve que “lo hice mal” (¿hay una forma de “hacerlo bien”?, uff), y la presión y el esfuerzo me hincharon los ojos terriblemente, y me asusté mucho. Muchas veces pienso en otras formas de limpiarme. O de aplacar al monstruo de la bulimia de un modo que evite que sufra demasiado (en mi caso, sufrir demasiado sería enfrentarme a ese monstruo e intentar saber qué se esconde detrás; no sufrir sería adormecer mis sentidos para no tener que pensar).

Un ejemplo de formas de limpiarse es  ponerse la comida en la boca y escupirla sin tragarla. Nunca lo hice. Pero se me cruza por la cabeza y esto después de escucharlo de otra bulímica que lo practicaba. Es una buena manera de obtener lo que uno quiere (seguir tapando otros pensamientos con comida), pero sin el malestar físico que hace sentir culpabilidad o que deprime después de un atracón.

El problema es que todo puede convertirse en un hábito cuando uno es obsesivo. Y bien sabemos lo difícil que es romper con ciertos hábitos.

Para explicar de alguna manera qué se siente, o mejor dicho, qué siento yo como bulímica, voy a hablar de la bulimia como una adicción. La adicción a la comida.

Yo creo en la teoría de que la comida procesada (no cruda / no natural) es tóxica y puede producir adicción física. Algunas personas son más propensas que otras. Es igual que con el alcohol. O el tabaco. Algunas personas son más vulnerables que otras para caer en la adicción. Por ejemplo a mí el alcohol no me produce nada. Puedo estar tranquilamente sin beber alcohol estando en una fiesta y pasarla muy bien igual, sin ningún pensamiento extra al respecto. Sé que muchas personas pueden sentirlo como una privación no tomar alcohol en una fiesta. Me pasa lo mismo con la marihuana.. puedo usarla, pero no me siento en privación si no la tengo, o si otros fuman y yo no tengo, etc. Puedo vivir sin ella sin darle mayor importancia. Y no es que no haya consumido de ambas substancias. No es que sea invulnerable a estas drogas, pero evidentemente soy más resistente a ellas que otras personas.

Con la comida siento que es igual. Y yo soy propensa. Es una adicción física a una droga, a un químico. Al igual que otras drogas, tiene también consecuencias a nivel psicológico. Hay una línea muy fina entre la adicción física y la adicción psicológica.. porque cuando uno experiencia la satisfacción física de aliviar al monstruo de “x” adicción, fácilmente puede llegar a  confundirlo  con bienestar, relajación, estimulación, placer, etc; y así convertirse en un problema psíquico.

Por ejemplo, fumé tabaco durante casi 13 años, en los últimos años hasta 40 cigarrillos al día. Pensaba en los cigarrillos 24 hs al día. Lo primero que hacía al despertarme era encenderme uno. Después de comer. Después de un viaje (corto o largo). Después de tener sexo. Después de terminar algo (un trámite, una clase). Después de salir de un edificio en el que estuve por más de 5 minutos. Creo que se entiende la idea: el cigarrillo era mi “premio”, mi… “capítulo final” en todas las cosas que hacía. Cada fumador tiene una relación personal con el cigarrillo. Yo utilizaba el cigarrillo como estabilizador cuando estaba nerviosa, cuando estaba triste, cuando estaba contenta, cuando estaba eufórica, etc. Sin eso, me faltaba algo. Sentía que no había terminado algo.  Era una ilusión, por supuesto. La verdadera adicción era física y las implicaciones psíquicas eran ilusiones fáciles de derribar (que así lo hice y soy una no-fumadora feliz). Voy a postear algo relacionado, más adelante.

Entonces, volviendo a la comparación: la bulimia en mi caso es una adicción, una obsesión. Podría compararla con el enamoramiento, en donde hay pensamientos intrusivos sobre esa persona de la que estamos enamoradas o enamorados, en donde hay dependencia, en donde hay obsesión; o también puedo compararlo con el tabaquismo, en donde pasa exactamente lo mismo: no fumamos porque queremos, fumamos porque nos sentimos infelices o incompletos o vacíos si no lo hacemos, hay dependencia, hay pensamientos intrusivos, hay obsesión. Igual es, en mi caso, con la bulimia. La comida es una obsesión. Hay pensamientos intrusivos. Hay dependencia.

No creo que se pueda decir: “esto es bulimia”; y cerrar el libro. Hay muchos aspectos de la bulimia y sus características cambian de acuerdo a la persona, a la situación, etc. Se podrían escribir infinitas teorías con respecto a las causas y consecuencias de la bulimia. Y muchas más (!) sobre los síntomas que nos ayudan a darnos cuenta de que hay un problema.
Pensar en comida y desearla más allá de cuando se tiene hambre o cuando se está en una situación donde hay comida, puede ser motivo de preocupación. Bueno, eso sonó muy grave… “motivo de preocupación”… A ver, para cada persona es diferente y depende de la situación en la que se encuentra; si piensa en comida en momentos inesperados (pensamientos intrusivos); o si come en exceso a menudo, sintiéndose mal después. O si utiliza la comida como tranquilizante, o relajante.

O si la comida es un pensamiento que flota “de fondo” en la mente constantemente.

O si disfruta y busca comer estando a solas. Si no le gusta comer en público.

Si realiza rituales para comer: desnudarse completamente; separar la comida en grupos de colores; comer siguiendo ciertos pasos preparados, etc., etc.

Si miente a otros sobre lo que come o cuánto come.

Si come en público poca cantidad para después, estando a solas, darse un atracón.

Hay miles de síntomas. Algunas personas con bulimia tienen muchos de ellos. Otras tienen pocos.

Parte de un problema aún mayor

Este gráfico terriblemente dibujado intenta explicar un poco cómo veo yo a la bulimia.

El grupo obsesiones, etc contiene a varios grupos. Uno de ellos es el de desórdenes alimenticios, que a su vez contiene varias conductas como por ejemplo la bulimia. Hay otras formas de obsesiones, etc… de todo tipo: adictos al amor, al trabajo, a internet, a drogas de todo tipo.

Por ejemplo, la adicción a internet puede funcionar, entre otras cosas, para no sentirse solo o sola, para evitar pensar y resolver lo que nos pasa por dentro, para escaparnos de algo a lo que tememos (nosotros mismos?), etc. Al igual que la bulimia. O que el alcoholismo. O que la anorexia. No todos los motivos son transferibles, claro está, pero hay una vinculación evidente en todas estas condiciones… son obsesiones, vías de escape, etc.

Muchos bulímicos sufren de otros desórdenes alimenticios; de anorexia, por ejemplo. No es o uno o lo otro. Se pueden dar episodios de ambos desórdenes en una misma persona. Yo no pasé por la anorexia, pero sé que soy vulnerable.

Una relación obsesiva con la comida no tiene por qué significar o bien comer en exceso (bulimia) o bien restringir la comida (anorexia). Una persona que piensa a menudo en comida y “come sano”, cuenta las calorías, etc; es una persona que tiene una relación obsesiva con la comida, y por ende negativa y generalmente es solo otra forma de escapismo.

El solo hecho de mentir cuando hablamos de cuánto o qué comemos, habla en la mayor parte de los casos de la relación que esa persona tiene con la comida. Aún cuando no “come hasta reventar” o no deja de comer. Comer a escondidas es una clara muestra de problemas.

¿Somos todas y todos bulímicos?

Una amiga me decía: “en ese caso somos todos bulímicos”; cuando yo le contaba de algunos de los síntomas más comunes.

Pues algo así, en mi opinión.

Hoy en día la comida tiene un valor extra. Ya no es el alimento como nutriente. La mayoría de las personas no saben distinguir el hambre de la sed, o el hambre del antojo. Hay tanta información dando vueltas y tantos intereses metidos en medio. La comida es algo cultural. Se puede ver en las publicidades el placer que da el chocolate. La felicidad que nos traen las comidas con azúcar. Lo rico que es comer acá o allá. Define a las sociedades. No se trata de una necesidad biológica del cuerpo para obtener nutrientes.  Comemos en grupo, tengamos o no hambre. Comemos a determinadas horas, tengamos o no tengamos hambre. Comemos cosas que no nos nutren, porque “tenemos ganas de”…

Ya no sabemos lo que el cuerpo nos pide, porque olvidamos su idioma. No sabemos si ahora necesitamos comer clorofila (plantas verdes), azúcares (frutas) o grasas (frutos mantecosos como la palta, o frutos aceitosos como las nueces, etc); tenemos ganas de comernos una pizza; aunque no nos dé ninguna de las tres cosas.

En fin, que no somos todos bulímicos, pero definitivamente nuestra relación con la comida es negativa. Sí, las enfermedades de la civilización están aceptadas y se consideran normales. Dolores de cabeza, de estómago, de espalda, acné, cáncer, diabetes, bulimia, depresión, etc, etc, etc. Nos volvemos locos intentando curar todas esas cosas, sin casi preguntarnos ¿por qué somos los únicos animales, a excepción de los que conviven con humanos) que sufren a tal escala todas estas enfermedades? ¿Por qué las ranas, por poner un ejemplo, no tienen achaques de viejas sino que mueren con la misma lucidez como en sus mejores años?…¿por qué nos marchitamos, los humanos?

No… no somos todos bulímicos. Pero algo en el aire hay. Y quienes llegamos al extremo de enfermarnos con algo que visiblemente está relacionado con la comida, nos sentimos solos… vemos al resto de la gente comer sin culpas, comer sin siquiera pensar que están comiendo. La comida no es una obsesión. Lo que me molesta de la bulimia es la esclavitud mental. No dejar de pensar un instante en ¿qué puedo comer ahora?… En mi experiencia, alguien que padece bulimia es básicamente una persona obsesionada con la comida; que resuleve esa obsesión de diferentes maneras. La bulimia se caracteriza por comer en exceso… y después de comer en exceso, limpiarse de alguna manera. En mi caso, yo como hasta sentirme tan pesada y extenuada, que me duermo sin darme ni cuenta… y me despierto más “liviana”, entonces ya no hay tanta culpabilidad. Otras personas autoinducen vómitos para purgar. Otras personas hacen ayunos. En cualquier caso, la bulimia es incontrolable. Está fuera de nuestro control. Podemos tomar medidas para curarnos, pero a los ataques de bulimia no hay voluntad que los pare. Algunas personas entran incluso en estados que luego no recuerdan. Olvidan haber comido.

¡Cuántas veces me habrá pasado de llegar a casa convencida de que no había comido nada en todo el día (por lo tanto estaba perdonada por comer mucho antes de dormir), para luego darme cuenta de que había tenido uno o dos almuerzos!

Bulimia y Veganismo

El veganismo no es una dieta ni está solamente relacionado con la alimentación. Es la parte práctica de una filosofía que se basa en el respeto a todos los animales sintientes que habitamos el planeta. En el caso de la alimentación, hay infinidad de productos exentos de productos animales, procesados y sin procesar, que están disponibles en muchos lugares. Y no son caros. Y son riquísimos..

Entonces, ¿Por qué se ve una persona con bulimia enfrentada a su postura veganista? Al menos en mi caso, es cuando no estoy preparada y llega la crisis. Desde que estoy intentando curarme desarrollé estrategias para no encontrarme en situaciones críticas y faltarle el respeto a otros animales: llevo conmigo nueces, frutos goji, otros frutos secos. Son perfectos para calmar la ansiedad y quizás hasta prevengan un atracón. Tengo en casa siempre comida,  para no tener que comprar de camino a casa si vengo ya en plan me como todo. Pero a veces no estoy preparada… y cuando se me empieza a nublar todo y necesito azúcar, azúcar, azúcar… Entonces en ese momento compro lo que pueda encontrar.

*

¿Por qué este blog? ¿Por qué intentar resolver esto? – Bueno, estoy ahí abajo… sé lo que se siente, la presión, la culpa, la oscuridad que no deja ver nada nada nada. El sentimiento de que nunca más en la puta vida voy a ser libre de esta obsesión. El sentir que otros humanos juzgan, miran, señalan… y sentirse vulnerable, débil. Tan débil, que no puedo hacer nada sola.. Entonces este blog tiene ese fin; que otras personas que estén en la misma situación, no se sientan solas. Que podamos desarrollar estrategias para evitar consumir la opresión de otras y otros. Y para poder apoyarnos y quién sabe, curarnos también. Para darnos fuerza.

Porque nadie debería pagar por la vida o el bienestar de otra persona. Porque yo nunca daría mi vida ni mi cuerpo para ayudar a otros a que se sientan mejor o que se curen o que sobrevivan.
Por eso, no es justo obligar a otros a que lo hagan por mí.
Sea cuál sea la excusa.

Soy bulímica

Hola a todos y a todas.

Es realmente muy fuerte para mí haber finalmente dado el paso para empezar este blog. Una de las cosas que tenemos la mayoría de los enfermos de bulimia es la negación. El no querer ver, admitir o aceptar nuestras limitaciones, nuestras faltas. Y al mismo tiempo, no vemos nuestras virtudes. Supongo que estar empezando este blog habla un poco de una fuerza escondida adentro… hija quizás de la desesperación por salir del pozo; pero que está ahí y la pienso utilizar hasta que no dé más.

Soy bulímica. Tengo cosas sin resolver adentro y preguntas sin responder por todos lados. Con este blog intento encontrar respuestas a algunas de esas preguntas (a todas sería demasiado pedir); y, con suerte, llegar a gente que se sienta identificada y poder así ayudarla de alguna manera.

No tengo todas las respuestas. No tengo casi ninguna respuesta. Pero quiero curarme y aprender de otras personas, encontrarme a mí misma y compartir hallazgos, dudas, opiniones…

Quizás pueda elaborar, con ayuda de otras personas, estrategias que ayuden a mitigar la bulimia. O pararla del todo. O estrategias para que no haya una situación Bulimia vs Veganismo.

¿Por qué bulimia y veganismo? Porque la bulimia afecta de tal modo, que a veces me veo atrapada en situaciones en las que la bulimia y el veganismo se ven enfrentados. Situaciones en las cuales la pérdida del control no mide de ética. Y este problema no solo redobla el sentimiento de culpa que sentimos todos los bulímicos después de un ataque… sino que desvaloriza de alguna manera (o así lo siento) el sufrimiento de aquéllas y aquéllos que murieron o fueron explotados para obtener ese producto que consumo.

Hablando de la opresión en alimentación, no hay diferencia moral entre la leche, la carne, los huevos, la miel, etc; todos son productos de la explotación de esclavos… pero de alguna manera el consumo de productos que contienen leche y derivados o miel me hace sentir diferente a cualquier otro producto que contenga huevos,  músculos, etc. No puedo consumir trozos de animales muertos, pero cuando tengo un ataque no resuelvo cosas que en otro momento resolvería (ingredientes, procedencia, etc).

De todos modos, voy a contar anécdotas en otro apartado.

Me gustaría que este blog no solo me ayude a curarme de esta enfermedad, sino que llegue a otras personas y que ayude también a comprender un poco más cuán diferentes somos todos y cómo es tan importante tener eso en cuenta al tener una conversación con otros humanos con respecto al especismo y cómo combatirlo.

Sé que, al menos a mí, el estar pasando por los peores momentos de esta enfermedad me ayudó muchísimo al hablar con otras personas sobre el veganismo. Me ayudó a comprender que la realidad de cada animal es diferente y si bien el respeto al otro es un deber moral, no todas ni todos estamos en condiciones de aplicarlo, porque el “Yo” pisa muy fuerte y porque hay conductas involuntarias que son difíciles de controlar (los “atracones” bulímicos son un ejemplo).

Mi mensaje nunca cambia: el especismo es un prejuicio que debemos erradicar; el veganismo es llevar a la práctica nuestros valores de anti-opresión (buscando una forma mejor de decirlo sin utilizar el horrible prefijo “anti-“) y no se trata de cómo, de qué manera oprimimos. Ni para qué oprimimos. Se trata de la opresión en sí.

Sí, mi mensaje se mantiene igual. Lo que cambió dentro de mí es la aceptación de las limitaciones de cada humana o humano, y los diálogos se hacen cada vez más efectivos.

Bueno, bienvenidas, bienvenidos. Siéntanse libres de comentar, opinar, sugerir, criticar.

Antes de cerrar, decir que no sé la frecuencia de actualización. Ya voy a hablar del tema con detalle, pero una cosa que aprendí con esta enfermedad, es que no puedo prometer nada que se vea afectado por mis ánimos… ya que estos cambian cada día. | Voy a publicar cada vez que sienta deseos de escribir.

No duden en enviar un mail con cualquier cosa que quieran compartir.

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