Sobre el compromiso…

… el activismo antiespecista (1) y la bulimia. Y un montón de cosas más: ego, baja autoestima y demás barreras.

Gracias a un debate interesantísimo (enlace a facebook) que abrió Eneko Pérez (enlace a facebook) tuve la oportunidad de aprender algo sobre el Compromiso.

Una de las cosas que aprendí es que ser comprometido no es una cualidad. Es decir… no es que existan personas con o sin capacidad de comprometerse. Todas y todos estamos comprometidos con algo en nuestras vidas… ya sea terminar los estudios, dedicarse a las relaciones con otros humanos (familia, amigos, etc), hacer dinero, vivir sano o luchar, trabajar por algo en lo que creemos (1, 2, 3, etc). El compromiso ideológico y el práctico, como bien lo explicaba Amanda Romero (enlace a facebook) en ese mismo debate, no son la misma cosa.

Ahora bien, según lo entiendo hoy, alguien puede comprometerse a terminar sus estudios porque forma parte de otro compromiso mayor, como por ejemplo, hacerse millonario.

– María considera que para ayudar a su familia a “vivir bien” tiene que darle un sostén económico.  Para darle ese sostén, quiere estudiar jardinería y luego dedicarse a ello. Tendrá que activamente comprometerse a terminar sus estudios, dejando en segundo plano otras cosas que, si bien pueden ser también importantes, no lo son tanto como su compromiso principal de asegurar que su familia “viva bien” de acuerdo con lo que ella considera que es “vivir bien”. María organiza todo en torno a su mayor prioridad: terminar sus estudios lo más pronto posible. El resto de sus actividades las realiza en su tiempo libre (= cuando no está trabajando en pos de terminar sus estudios). Esto no significa que para María no sea importante irse de vacaciones a Francia, que sí que le gustaría; pero irse de vacaciones a Francia en este momento interfiere con su mayor prioridad: terminar sus estudios cuanto antes. Y terminar sus estudios de jardinería le impide trabajar a tiempo completo, por lo tanto no puede darle a su familia el nivel económico que le daría si no estuviera estudiando y estuviera trabajando tiempo completo. Aún así, ella piensa que si logra terminar sus estudios el nivel económico que puede ofrecer sería aún mayor que ese que puede ofrecer ahora si en vez de estudiar, trabajara.

Dice Eneko en el debate:
“Un activista es una persona que construye su vida en base a la prioridad activista. Un colaborador construye su vida en base a otras necesidades personales y colabora en el tiempo “que le sobra”. Es ASÍ DE SENCILLO Y ASÍ DE CLARO.

La vida de un activista, resumiendo porque me tiraría horas hablándote de esto, consiste dedicarse a una causa y ponerla como prioridad en su vida. Un activista, como ya te he dicho antes construye su vida en base a esto. Si comprar una casa le va a mantener 20 años inutilizado no lo hace, si tener hijos le va a mantener 18 años inutilizado no los tiene, si su pareja le exige dedicación plena acaba con la relación, si sus amigxs le exigen lo mismo IDEM, si un trabajo le impide dedicarse de forma media al activismo busca otro, si tiene que vivir con mucha gente o en un cuchitril para poder subsistir y dedicarse a esto lo hace, si tiene que tirarse 30 dias seguidos metiendose en granjas, malcomiendo y maldurmiendo lo hace, etc …”

Compromiso práctico en el activismo, en este caso, por la erradicación del especismo. El compromiso ideológico puede existir sin estar necesariamente comprometido al activismo. El compromiso práctico al activismo (es decir, darle al activismo una prioridad superior que a cualquier otra cosa; al igual que María con sus estudios) convierte a alguien con compromiso ideológico en activista.

Y no es que sea importante el llamar a las cosas por su nombre solamente para ser fieles al significado… pero me pareció bueno abrir un debate que ayuda a entender que:

a) Ser colaborador no es ser activista

b) Compromiso práctico con la causa (activismo) es lo que más urgentemente se necesita para lograr un cambio.

El espejo

Muchas cosas me llevaron a empezar este blog. Evidentemente una de ellas fue la necesidad de buscar terapias alternativas, que me ayuden a sacar toda esa mierda de adentro y así poder curarme.

¿Pero de dónde salió ese interés repentino que tengo en ponerme bien, en descubrirme y tomar control sobre mi vida? Está claro que es un proceso… pero en Argentina decimos que algo nos ayuda a “hacer click”. Algo nos da ese empujón para cambiar, incluso cuando todo lo que hacemos sentimos pensamos es una mezcla de muchos factores, hay algo en concreto, la gota que rebalsa el vaso, que nos hace entrar en acción.

A ver si me sale explicarme mejor.

No hay nada más complicado que explicar aquellas cosas que vivimos a personas que nunca las vivieron. Los efectos que tiene la bulimia en la voluntad… mmm… no creo ni siquiera ser consciente de hasta que punto llegan.
¿Cómo explicarle qué se siente el no sentirse conductor de tu propia vida a alguien que controla su vida sin problemas? ¿Cómo decirle a esa persona que no es tan fácil hacer las cosas que uno quiere hacer? Incluso al escribirlo me parece estúpido: ¿no controlar la propia vida? ¿acaso alguien me obliga a mí a hacer algo que no quiero hacer? o a no hacer  algo que quisiera hacer, por qué no. ¡ No !… entonces… ¿qué es? ¿por qué no puedo hacer lo que quiero hacer, si no hay nada que me lo impida, solo yo misma?… quizás por eso siento tanta rabia cuando las personas que me quieren, con la mejor intención del mundo, me dicen: “dejá de comer en exceso ¡y listo!” o “no te quedés en casa, salí” o “pensá en otras cosas”.

Una cosa es clara: no es tan fácil como “si querés, lo hacés”. Si fuera así, la bulimia no existiría… ¿quién quiere comer hasta llorar y odiarse después? o ¿quién quiere arriesgar su vida por algo tan banal? o ¿quién quiere sentirse fuera de lugar en todos lados? ¿quién quiere perder el tiempo haciendo cosas que le hacen mal, cuando podría invertir ese tiempo en hacer cosas que le hacen bien?…

Yo no. Pero a veces me pasa.

Entonces… vuelvo a donde quería llegar (ay, esta manía de darle vueltas a todo cuarenta veces… me sigo escapando): Recuerdo exactamente cuándo decidí que ya era suficiente. Que cueste lo que cueste tenía que hacer algo para tomar el control que había perdido. La mayoría de las veces me resulta difícil decir exactamente cuándo se me ocurre algo; pero de cuándo decidí curarme de esto o hacer todo lo posible por curarme, me acuerdo patente.

Fue en Madrid. En diciembre del año 2010. Sentada en un auto que me alejaba de algo que no podía terminar de procesar: un centro de explotación y exterminio.

Al igual que dejar de fumar no tuvo nada que ver en mi caso con ahorrar dinero o con no enfermarme; curarme de esta bulimia no tiene nada que ver con dejar de estar enferma. Al menos no exclusivamente. Tiene que ver con sentir que estoy perdiendo el tiempo, que soy útil haciendo otras cosas en vez de comer o fumar (o cualquier cosa que sea un “escapismo”: televisión, internet, drogas, alcohol, etc). Aclaro, no creo que todas las personas que fumen, beban, usen otras drogas, etc; se estén escapando de algo. Esa soy yo, mi historia, mis rayes.

Cuando me alejaba de ese campo de exterminio me di cuenta de muchas cosas. Algo “hizo click”. Vi a esas personas con un propósito claro. Haciendo algo que es muy importante y muy urgente (http://blog.pucp.edu.pe/media/1296/20071113-tips.jpg). Me acuerdo de esa vergüenza que sentí cuando finalmente entendí no solo con mi cerebro la urgencia de otras cosas que pasan fuera de mí… por haber “perdido” el tiempo solucionando mis problemas cuando hay otras cosas más importantes. Por suerte hoy me doy cuenta que esa vergüenza no tenía sentido.

En ese auto, en ese momento, con las imágenes todavía dándome vueltas por la cabeza me di cuenta qué era lo que quería hacer. Quería dedicar mi vida a luchar para erradicar el especismo. Luchar por esas personas que había mirado a los ojos y por todas las demás víctimas de la opresión.

A las semanas volví a casa llena de fuerza. Con una idea clara (cosa difícil en mí). Durante al menos dos meses no tuve episodios de bulimia y pude concentrarme de pleno en “prepararme” para mi vuelta a España, en donde pienso que puedo trabajar más efectivamente.

Pero después… incluso con esa fuerza contagiada de otras personas que también sentían la urgencia de hacer algo y también con esa fuerza proveniente de la mismísima realidad que había presenciado; incluso con esa fuerza… llego Mia, como le llaman los adolescentes. Otra vez oscuridad. Otra vez pérdida de propósito. Otra vez el desesperante desapego de la vida. Ay… qué difícil es darse la cara contra la pared una y otra vez, escuchando esa voz: No, vos no tenés el control.

No, evidentemente en este momento de mi vida el resto de las cosas están en segundo plano. Todas las cosas que intenté, sea la fuerza que sea que tuvieran para mí, cayeron en el pozo del fracaso porque había algo más importante (?) para mí escondido/tapado/oscurecido.

En las charlas de CCA (comedores compulsivos anónimos) se habla de “poder superior”. Y mucha gente dice que ese “poder superior” es algo externo al que le damos más importancia o valor que a las otras cosas que nos pasan,  como por ejemplo la bulimia. Y este dejar-de-enfocarnos-solo-en-nosotros-mismos ayuda a que nos curemos. Según lo entiendo yo, ése es el llamado “propósito” de uno en la vida. Esa fuerza que sienten quienes luchan por la justicia, dándolo todo por esa lucha: es el propósito de sus vidas.

Gracias al debate de Eneko pensé: ¿no será esto (el enfoque en mí misma, la obsesión por el auto-conocimiento y la mejora personal) algo así como un “estudio de jardinería” que me facilitará después comprometerme a otra cosa?… ¿O será que me estaré escapando o engañando, para evitar sentirme culpable o insatisfecha o lo que sea, por no hacer eso que quizás siento que “debería” hacer? ¿Será que es una excusa mental que me ayuda a mantenerme en la “comodidad” del no-activismo? Pero si en esta “comodidad” no dejo de pensar, full-time, en lo que estaría haciendo si tal o cuál cosa de mi vida cambiara (ej: si no sufriera bulimia)… ¿qué será entonces esto?

Me quedan las preguntas. Pero por lo pronto se mantiene  mi compromiso, ese que empezó con mi último fracaso (tengo prohibido llamarle fracaso… pero es un hábito), de curarme. Y cuando me cure… bueno, cuando me cure será otro momento.

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No sé si queda claro… por eso lo intentaré explicar con otras palabras:

– Los “propósitos” no son cosas fijas que no cambian. Cambian junto a nosotros. Dependiendo de nuestra realidad actual. Hoy mi propósito es curarme. Cuando me cure… tendré otro. Otro que probablemente ya tenga hoy pero al que no puedo darle mi plena atención.

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Compromiso y Bulimia

En un mundo ideal, todas las cosas que escribo acá le van a llegar a alguien que tiene el mismo problema y va a ayudar a ver desde nuevas perspectivas. Pero en el mundo real, me temo que es un barullo de pensamientos hechos palabras. Una terapia confusa que consiste en sacar afuera eso que está adentro. Y no alcanza sacar afuera en el cuaderno que está sobre la mesa…: año 2011, internet es la mejor herramienta para monologar en terapia grupal.

No sé por qué es que las personas que sufren bulimia tienen problemas de compromiso. No sé que pasa adentro de nuestras cabezas compulsivas que hace que tengamos este problema. Esto es algo que me deja pensando cada día… ¿por qué esa falta de apego? ¿de dónde viene esa falta de compromiso a cualquier cosa que hagamos? ¿Por qué mierda no puedo decidir no darle más bola a mi problema y empezar a vivir sin esta obsesión? Hablé con muchísima gente que tiene “desórdenes alimenticios” y podría decir que prácticamente todas esas personas decían tener problemas de compromiso.

Cuando empecé a encontrarme con gente con el mismo problema, fue como un espejo. Doloroso, pero que me enseñó un montón.

Lo primero que aprendí, al vivirlo en carne propia, fue que somos las típicas personas que dicen que vienen y a último momento llaman para decir que no pueden. O que llegan tarde. O que se entusiasman exageradamente con cosas que al poco tiempo abandonan. O que prometen y no cumplen. O que se la pasan pensando en qué cosas nuevas pueden empezar en sus vidas. Y no es que no sean cosas importantes; yo creo que para la mayoría lo son… algunos dicen que precisamente porque esas cosas son importantes para nosotros, las boicoteamos para poder sentirnos culpables y tener una buena excusa para atiborrarnos. No sé si es verdad… lo que sí sé es que el sentimiento es honesto.

– Cuando quedaba con alguien para encontrarnos; realmente en ese momento quería  ir y mi compromiso era sincero. Sé que las personas que me llamaron para cancelar a último momento, también lo pensaban en serio cuando me dijeron que sí… y sé que también se sintieron terrible al llamarme para cancelar.

– Cuando llegaba tarde no era porque no me importara dejar a alguien esperando; era porque el miedo a salir y encontrarme con otras personas era muy fuerte y me hacía dar mil vueltas. Y viendo la culpa en la cara de las personas que llegaron más tarde que yo, puedo adivinar que también tuvieron el mismo problema.

– Cuando empezaba un nuevo proyecto realmente sentía que iba a dedicarme a ello hasta el final.

– Cuando no cumplía una promesa, me deprimía.

Creo que esto es evidentísimo en el hecho de que: para curarse de bulimia hay que seguir ciertos pasos. Los pasos requieren compromiso. Curarnos es una de las cosas más importantes en nuestras vidas, aún así, la gran mayoría tenemos muchísima dificultad en comprometernos a nada, por lo tanto nos cuesta curarnos. Esto muestra que no importa cuán importante sea X cosa para nosotros, si tenemos dificultades para mantener un compromiso, no vamos a comprometernos; hagamos lo que hagamos.

**

(1) Mi relación con la palabra “veganismo” está cambiando. Es una palabra que siempre que la usaba la explicaba mucho o la aclaraba todo el tiempo. Evidentemente no estaba muy satisfecha con lo que la palabra me decía. Hace poco, leyendo un debate, me di cuenta de que la palabra antiespecismo me llegaba mucho más. Soy antiespecista, y luego, veganista. Hay que tener en cuenta que existen veganos especistas. Creo que hablando con quienes nunca escucharon nada sobre el especismo, la palabra “veganismo” tiene una connotación que puede hacer difícil que llegue el mensaje. Es interesante como casi el total de la gente, incluso escuchando por primera vez la palabra “veganismo”, lo relaciona exclusivamente con lo que comemos. En cambio, hablando de especismo y anti-especismo; creo que se puede ser mucho más claro y a la gente le llega más el mensaje.

1 comentario

  1. Eneko said,

    4 febrero, 2012 a 22:26

    Me alegra saber que los debates dan tanto de sí. Interesante reflexión ;)

    Eneko


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