Extracto de un intento de diario…

Estos pensamientos los encontré hoy 10/08/2011 | Son parte de una terapia que empecé por mi cuenta: escribir sobre las cosas que no me podía acordar.

Son de hace varios años. O meses. Ya no sé, porque cambié tanto… Cuando lo leo, las palabras me suenan ajenas. Como si las hubiera escrito otra persona. Incluso las cosas que cuento con tanto detalle… me suenan totalmente ajenas.

Pero  cambié para bien. Me pasaron tantas cosas en los últimos meses… creo que todo lo que fue haciendo anteriormente tuvo una gran influencia. Incluso este blog. Si bien no publiqué muchos artículos, tengo varias cosas en borrador… así que la terapia seguía, aunque no la hiciera pública.

Releer este “diario” me emocionó muchísimo. Más que nada porque hablo de Julieta de una manera muy personal… y siempre hablo de ella desde un lugar mucho más distanciado. Ahora Julieta tendría 10 años. Wow… ¡ 10 años !

Noté que empiezo la entrada al diario hablando como testigo. Esa es una técnica típica mía, bueno, de mi subconsciente ¿quizás?… Me alejo, me alejo, me alejo. Analizo, analizo, racionalizo. Nunca interiorizo. Nunca dejo que las espinas se claven… Pero esta vez, en este escrito, di un vuelco: escupí todo. Puedo incluso sentir esa soltura con la que escribí después de esa intro-distanciada de todo. Quizás lo escribí concentrándome en que nadie lo iba a leer, ni yo misma (lo tenía escondidito), así es que podía ser por una vez honesta con mis sentimientos y decir lo que quisiera decir.

Y más que nada hacia el final, ahí donde empieza “… ¿Cómo hago para perdonarme? ¿Cómo hago para vivir?…” hay una urgencia tremenda… se puede sentir que lo escribí rápido, con desesperación casi. Las frases son cortas. Tajantes.

Y me grito a mí misma. Y discuto conmigo. Pero no me consuelo. No me hago mimos… eso lo aprendí después. Pero esto lo dejo para otra entrada.

Y termina tan así… sin terminar. Con una pregunta: “¿Qué quiero hacer?”… quizás en aquél momento no tenía una respuesta. Ahora creo que sí: quiero vivir. Pero no sobrevivir. Quiero VIVIR.

No sé… leer esto que escribí y que no tenía ni idea de que había escrito me tocó mucho. Ahora estoy en otro estado del que estaba cuando escribí esto… pero igual me tocó mucho. Ya voy a escribir otra vez sobre cómo me siento ahora, en qué anda mi mente, mi cuerpo, mi bulimia, mi anorexia, mi obsesión, mi compulsión. Y mi felicidad también.

Ahí va… intento de diario:

Pronto esos años se convertirían en los más difíciles de toda su vida.
La incertidumbre, el miedo y la ansiedad eran las características de un estado permanente. Su mente estaba nublada pero ella no se daba cuenta. Todo pensamiento era filtrado por una red de protección que la anestesiaba 24hs al día.
Ella no quería vivir en la ignorancia, eso se veía claramente en su actitud frente a todas las cosas de su vida. Ella no quería no-saber, no quería no tener el control sobre algo. Pero esa malla protectora que filtraba sus pensamientos era un no-control, un no-saber, una ignorancia perpetua de todo lo que pasaba en su interior.
Todo empezó en el año 2001, cuando un embarazo no esperado le dio vuelta la vida. Tenía solo 17 años cuando un bebé empezó a crecer adentro suyo.
¿Qué sabía ella de la negación como herramienta de protección? Nada. ¿Qué sabía ella sobre el poder de la mente sobre el cuerpo? Nada. Hasta ese momento.
**
17 de noviembre del año 2000. Manu Chao tocando en vivo en Obras. El mejor recital de mi vida. 3 horas de música y baile y gente cantando toda junta. Siempre me encantó la sensación de estar en un grupo haciendo todos lo mismo al mismo tiempo… en ese concierto saltamos y cantamos todos al mismo tiempo. No hay energía que se le iguale.
Nunca voy a saber cuándo fue que la beba se empezó a gestar en mí, pero esa fecha siempre la tuve como referencia. No sé. Quizás el cuerpo se acuerda de algo de lo que yo no me acuerdo.
Meses después de ese recital me fui a la costa con mi amiga. Tomando sol en bikini en la playa y fumando de todo. Me encontré con alguien muy especial de mi pasado y me di cuenta que algunas cosas nunca cambian y que las viejas mañas siguen a los viejos perros.
Vivíamos en la calle, en las puertas de un teatro de donde después nos echaron. O en la playa, en donde se nos inundó la carpa. Compartíamos lugar con un cubano que se llevó después algo de ropa mía, porque vivía también en la calle y no tenía qué ponerse. Aprendí algo de yoga con él; me mostró cómo no sentir dolor corporal, respirando profundo y concentrándome en la respiración. También escuché por primera vez la canción Sonhos, de Caetano Veloso – y que se quedó como una de mis favoritas. La escuché sentada al lado de quien me había presentado la música de Caetano Veloso muchos años antes y recuerdo que no podía creer tanta casualidad.
¡Y los artesanos…! cuando viví con ellos ese mes sentí que lo quería hacer toda la vida: vivir en la calle, haciendo artesanías y viviendo el día a día con gente nueva, siguiendo el verano por toda latinoamérica. Ese deseo me invadió toda… quería hacerlo realidad con todas mis fuerzas.
Pero un mes después, al menos de acuerdo a mi memoria temporal (que es terrible), estaba acostada en mi cama con una bagirra de 7 meses de embarazo… y con un quilombo tal en la cabeza que ni me acuerdo qué pasó, pero que espero empezar a recordar con esta nueva terapia, la de escribir paso a paso lo que viví.
No sé la fecha exacta, pero un día tocaban unos amigos en la estación Ricchieri.. estaban todos. Yo había ido en bici desde casa. Una nena o un nene… no me acuerdo, solo sé que era el hijo o la hija de alguien conocido, me tocó la panza de no-embarazada y me dijo que estaba embarazada. Fue un balde de agua fría que me despertó a mi embarazo. Agarré la bici, dije chau a todos y me fui a la mierda. Ni me acuerdo del viaje de vuelta a casa, ni de qué hice esa noche. Seguramente actuar como si nada. No me acuerdo DE NADA. Es un espacio blanco blanco, todo está borrado. Solo sé que a la mañana siguiente me tomé un colectivo y me fui a Moreno, a visitar a una señora en quien confiaba mucho y le dije que estaba embarazada. Fue como que algo se soltó adentro de mí y la panza creció. Y la beba se estiró y finalmente tuvo espacio… porque de no estar embarazada pasé a tener una panza de 7 meses, para colmo más grande de lo normal porque tenía mucha agua.
No puedo imaginar pero sí puedo entender el shock de Claudio, cuando me había despedido la noche anterior no tenía nada. Cuando lo fui a ver después con la noticia de que iba a ser padre en un mes… se le debe haber dado vuelta todo. A mí también, pero yo llevaba al bebé, así que no podía escparame a ningún lado. Si hubiera podido, conociéndome, lo hubiera hecho.
Bueno, en realidad sí huí, ya que no pensé en todo esto durante los últimos 10 años y me escapé a la paz de la negación, que tiene la fuerza de destruir el mundo.
Negación ¡qué fuerza poderosa!. La negación le negó espacio a Julieta durante 7 meses. Mi cuerpo que respondía a la negación de mi mente no se dejó embarazar. Mi mente negaba para protegerme del dolor, de la angustia, de la decepción. Pero todo lo que la mente quiere negar, EXISTE. Y todo lo que existe y no podemos curar, VUELVE. Las cosas, por más lejos que las pongamos, siguen existiendo.
Ahora viene una mezcla de recuerdos… todos enquilombados… unos sobre otros, sin tiempo ni sentido. Algunos seguramente pasaron antes de mi viaje a la costa. Otros después. Pero de ninguna estoy totalemente segura de si fue un sueño o realmente pasó.
¿Estaba estudiando caricatura? ¿Es verdad que estaba sentada con mi barriga descomunal frente a un grupo de caricaturistas? ¿Qué decía yo sobre mi embarazo? ¿Me preguntaba la gente “de cuánto estás”, “es nena o nene”? Yo no me acuerdo. ¿Qué decía mi familia? ¿Qué decían mis amigos? No me acuerdo de nada.
Alguna que otra foto me da datos precisos: toqué con Eva Spin en un recital en una escuela, con Julieta adentro.
Me acuerdo haber recibido una rosa un día de la madre… pero eso tiene que haber sido después de que Julieta nació y murió, no antes.
¿Estaba embarazada cuando me puse a llorar por haber comido palitos con sabor a jamón en la casa de Peke? ¿O eso era antes?

Ay, lo que daría por verme en fotos ahora.

Un recuerdo corto: acostada en la cama de Claudio diciéndole que me toque la panza que Julieta se movía. Claudio no quería saber nada… y Julieta hacía olas en mi piel. Escuchaba la voz de Claudio, de eso estoy segura.
Había una chica enamorada de mí. ¿Fue antes o después?
¿Qué pasó con Claudio después de que terminó todo? ¿Seguimos juntos? ¿Cómo terminamos?
¿Fue siglos después que me fui a Cosquín con mi hermana?

Yo tenía sueños y planes. Y me acuerdo que estando embarazada se me daba vuelta todo en la cabeza… ¿qué hago ahora? De repente todos los sueños enterrados salieron a la superficie… claro… ahora que era seguro que NO PODÍAN realizarse, se querían mostrar todos. Y no me acuerdo de ninguno. Pero me acuerdo de esa sensación de : ¡ay, no…! ¡mis sueños!
¿Por qué estoy escribiendo todo? Porque 10 años después me estoy dando cuenta de cuánto llevo enterrado dentro, bajo la negación más visible de mi vida. Durante todo este tiempo no tuve duelo. No hubo despedida, ni dolor conciente, ni tiempo de llorar.
Julieta nació y murió el 15 de mayo del 2001 (y me sorprende recordar la fecha, cuando hasta hace un año no recordaba  su nombre), y el 6.6.2001 yo ya estaba trabajando tiempo completo en una escuela, en la que trabajaba oficialmente solo 5 horas al día, pero me quedaba muy seguido hasta la noche. O en casa de mi prima. O hacía cosas, no me acuerdo qué. Pero no pensaba.
No pensaba en eso para nada. Pero no me acuerdo de nada tampoco. Sé que estaba en una especie de nube… no vivía mi vida. La vida me vivía a mí… me sacaba todas las fuerzas.
No, basta. Era mi camino. El camino al que me dejé llevar. Mi decisión.
Cuando mi viejo consiguió ese trabajo para mí, era mi decisión aceptarlo y lo acepté.
Ahora que lo pienso, ese dejar que otros tomen decisiones que me afectan a mí o ese aceptar el camino que otros ofrecen sin ofrecer resistencia… ya sé lo que es, me parece. Claro, el estar embarazada era una decepción para mí y, desde mi punto de vista, para los demás.
¿Qué representaba mi embarazo? : que no había tenido control. Que se me había ido algo de las manos. Que me habían dejado con la responsabilidad de mi vida y yo la había cagado. Que no era capaz de hacerme cargo de nada.
Y claro.. el estar embarazada 7 meses y no mostrar panza, la negación, ¿qué representaba eso? Representaba mi no hacerse cargo otra vez. Era una confirmación de que yo no estaba preparada para hacerme cargo de nada.
Y ¿qué es hacerse cargo? ¿me hice cargo de algo alguna vez? ¿no fue mi vida un sin fin de decisiones aceptadas para no decepcionar al otro nada más? ¿no es que hoy mismo estoy en este lugar (síquico) porque no me pude hacer cargo de mi dolor, mi decepción y no pude perdonarme?
¿Qué es perdonarse? Es aceptar que los errores son parte de lo que vivimos. Que si no hubiera estado embarazada quizás nunca hubiera sentido algo tan intenso y hoy no tendría la posibilidad de trabajar mi negación. Porque quizás hubiera negado cosas menos fuertes y no hubiera despertado de mi sueño negador.
¿Cómo hago para perdonarme? ¿Cómo hago para vivir? *– siento que estoy flotando a veces. Que vivo sin vivir.
Hago cosas intensas, pero nada me llega.
No siento nada. No hay sensaciones. Quiero volver a sentir… dolor o amor, qué más da. Sentir!
Cómo se hace? Cómo lo hagoooo?
Escribiendo esto pienso en comida. Pensar en comida y seguir ese pensamiento han sido mi actitud frente al posible “despertar” durante los últimos 10 años.
Me doy cuenta de que no tengo hambre, pero me obligo a pensar que estaría bueno comer algo. Y hasta ayer me dejaba llevar. Pero ahora decidí hacer algo… decidí escribir para obligar a mi mente a mi cerebro a ver la información. A leer y escribir lo que me pasó. A entender que comer no soluciona nada. Que comer empeora las cosas porque se transforma en un hábito inútil que destruye todo… o al menos la posibilidad de crecer.
Comer me cambió a una persona inservible diría… que no tiene energía, gorda, que evita a la gente. Sí… evito a la gente, evito la intimidad.
Y apagó en mí esa pasión que me caracetrizaba. No hay más fuego.
Necesito un plan. Un plan para revivir.
Seguro necesito metas. Sueños. Volver a sentir que vivo para algo.
Tengo muchas ideas, muchos sueños. ¿Cuál es el más viable? O no… ¿cuál es el que más quiero hacer? Y¿qué me para? ¿qué no me deja hacerlo?
A ver…
Me gustaría…

– Cantar, tocar la guitarra. Necesito liberar mi voz, que está atrapada, como todo lo demás que tengo adentro. Si se queda ahí, se pudre.
Hay mil cosas más… pero no puedo pensar en nada ahora.,,
otra vez estoy bloqueada. no sé qué es… qué me pasa
Qué quiero hacer_?

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Fin de entrada

Eso es todo lo que escribí ese día. Sé que lo hice “de una sentada”… de una vez. Fue un impulso, los impulsos a veces son buenos.

Hasta pronto, gente hermosa.

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